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La Coctelera

MAURICIO MODAY, EL MISMO DE SIEMPRE

La vida es una risa, no se muera nunca

24 Febrero 2007

EL BANDONEON BLANCO


EL BANDONEON BLANCO

Angel más que mi socio era mi amigo. Después de andar separados mucho tiempo, cada cual en sus cosas, decidimos juntarnos y poner un local de venta de automóviles. Un empleado atendería el negocio, cuando no estuviésemos allí, o nos halláramos abocados a otra tarea. Él mismo mantenía los coches, los aseaba, y le arreglaba pequeñas cosas, del motor. Eran usados, pero en buen estado, y los recomendábamos a amigos y clientes.
La correspondiente asistencia mecánica y de chapa o pintura, la efectuábamos, en un taller a cinco cuadras de nuestro local. El chapista y técnico era el "Grasa Castro", así llamado, porque siempre emanaba un tufo, con olor, color y untuosidad del oleoso elemento que se usaba para lubricar los carros.
Lo conocíamos desde hacia tiempo y sabíamos que Castro, era un buen tipo, tenía una familia, compuesta por su esposa y dos hijos. Él laboraba de sol a sol para mantenerlos correctamente.
Una tarde Angel llevó un Taunus muy bueno que teníamos en exhibición en el salón, pero que no arrancaba.
- Se quedó sin batería dijo Castro, le hizo un puente con otro auto y comenzó a funcionar.
- Déjamelo esta tarde a ver si carga el alternador. Aclaró.
Lo dejamos allí junto a un Citroen lustroso, como nuevo, que parecía entero. Cuando Angel volvió al local de ventas, sonó el teléfono. Era el grasa Castro, que nos proponía un negocio. Entregaría el Citroen rojo y algo de dinero, quedándose con el Taunus celeste, que le llevamos anteriormente. Le pedimos algo mas de dinero del que ofrecía y aceptó, por lo que cerramos el trato.
Por la tarde, trajo el dinero remanente, pero no el Citroen. Al interrogar el porque, manifestó:
- le faltaba terminar la caja de cambios,
- ¿ y donde está? interrogamos
- en lo del especialista en cajas agregó.
- Faltaba retirarla, colocarla y salir andando, dijo.
Pasaron varios días sin noticias del Grasa. Angel se mantenía tranquilo, pero así no era el trato. Nos faltaba el coche para venderlo y sacar el dinero necesario de dicha operación. Comencé a impacientarme y propuse ir a su taller a verlo. Lo encontramos con sus persianas cerradas pero a través de una rendija, miramos y allí estaba, reluciente.Decidimos esperar un rato hasta que volviese. Pasó aproximadamente una hora y el Grasa regresó. Cuando nos vio tartamudeaba, no sabía que decir. Así que lo increpamos, a que nos entregara el vehículo.
- Me faltan 120 pesos, para retirar la caja, y no tengo el dinero, dijo.
Decidimos darle el faltante y reunirnos por fin con el auto. Nuevamente pasaron unos quince días, y no apareció. Decidimos otra vez llegarnos al taller, nuevamente había desaparecido de su búnker, Esperamos pacientes y lo encontramos, tres horas después, pero el Citren no estaba. Su esposa que llegó antes que él no sabía que contestar. Para no ir preso, dijo, que
había tenido que entregarlo por una deuda de juego. La cara de asombro de su señora y lo asustado de su voz, parecieron reales. Los quinieleros(1) clandestinos, son verdaderos mafiosos, y seguramente lo amenazaron, pensé.
- Ustedes seguramente no me mandarán preso, les pagaré, agregó.
Yo no estaba conforme y le dije a Angel, que le requisáramos la casa y nos cobrásemos, con lo que tuviere. Fue así que encontramos al entrar un equipo de música gigante, un proyector super ocho antiguo, pero en buen estado y algunas chucherías mas. Le dijimos que apenas si cubría la cuarta parte de la deuda, pero que todavía no lo denunciaríamos.
De pronto Angel encontró una caja grande de cuero negro, en una biblioteca con mucha tierra de la pieza de servicio.
- Eso no, dijo el Grasa, es un recuerdo de papá. Angelito respondió
- ¿Al menos decime que es?
- Es un viejo bandoneón doble A, respondió Castro, pero no lo transfiero a nadie.
Angelito de un viejo pasado tanguero, dijo:
- no puede ser debe valer una fortuna, déjame que tengo amigos en la Capital y te lo puedo vender, capaz que cerráis todos los agujeros económicos.
Castro agregó,
- fui a una sola clase y desde entonces está donde lo ves. Es de verdad un doble A cero kilómetros. Haz lo que puedas Angel.
Salieron de allí con las cosas que habían seleccionado y Angel con la espina clavada del bandoneón en la garganta. Éste, viejo amigo, del cantor Rubén Juárez, conocido de otros, como Cacho Castaña y la gata Varela, llamaría para preguntar si era posible venderlo. Mejoraría las deudas, de Castro y cobraría las propias.
Esa misma noche lo llamó a Juárez por teléfono, este le preguntó, seguro
que es un doble A, casi no existen, le dijo, sin creerle, pero mañana estoy en el Tortoni por la noche. Me traes al tonto con el bandoneón, pensá que hacen veinte años que no se importan de Alemania. El único que sabe de ellos es Wirds el Checo, que trajo tres, escapado de la guerra. Justamente era el que se los afinaba y arreglaba a los muchachos de su orquesta típica Argentina.
Hicimos lo imposible para sacarle la grasa a Castro, y vestirlo decentemente, con su único traje de casamiento. Llevamos el bandoneón en su funda original, agarramos el auto y nos fuimos al Tortoni. La cara de Castro y su atuendo, con la caja del instrumento, mas parecía un deshollinador que un vendedor de fuelles.
Al llegar al boliche, el mozo que conocía a Angel, le dijo:
- le trajeron eso al maestro, y agregó
- en el intervalo los espera en el camerino.
Cuando, sonaban los últimos acordes del mítico " Sur", nos llegamos a la recámara de Juárez. Allí estaba él con el checo experto.
- A ver pibe, dijo el checo, evidentemente es un doble A, pero necesito tres días para ver si funca(2).
Se lo entregamos, responsabilizándolo a Juárez del bien y nos fuimos.
Al día siguiente, el negro Juárez nos llamó desesperado, informando que el bandoneón era de primera, parece un Estradivarius (parafraseando a los violines). Dijo que valía tres mil quinientos dólares, pero él solo tenía dos mil ochocientos, y era lo que ofrecía. El grasa Castro, saltaba en una pata, de contento cuando se enteró y decidió venderlo en esos valores. Fuimos con Angel al Tortoni a buscar los dólares, tomamos lo que el grasa nos debía y el resto se lo dimos para que tapara todos sus agujeros económicos. Luego supimos que le había quedado algo, para comprar un viejo taxi habilitado. En la actualidad trabaja para una empresa de transportes, y tiene diez autos, de su propiedad. El bandoneón fue pintado con laca blanca, y presentado en un espectáculo que Juárez, ofreciera con Cacho Castaña en la ciudad de Mar del Plata. Juntos estrenando el tango dedicado al grande del tango Argentino, el "Polaco Goyeneche", titulado " Garganta con Arena", y que en sus primeras estrofas dice así:
Canta, Garganta con arena
Tu voz tiene la pena Que Malena le cantó.
Canta que Juárez te condena
A lastimar su pena Con su blanco bandoneón.
Canta, la gente está aplaudiendo,
Y aunque te estés muriendo No conocen tu dolor
Canta, que Troilo desde el cielo,
debajo de tu almohada un sueño te dejó
Pasaron los años y el viejo fuelle, recorrió miles de kilómetros enfundado en su estuche de cuero negro. Juarez, exquisito interprete de la sensiblería ciudadana, fue el encargado de vehiculizar su armonía. Fue nuevamente pintado en laca negra, y pasó a integrar el lote de siete bandoneones que, el interprete ejecuta según su estado de ánimo en cada ocasión.

  1. quinielero, jugador de números clandestino
  2. funca: lunfardo por andar o funcionar una cosa.

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18 Noviembre 2006

PEQUEÑAS HISTORIAS DE GRANDES PERROS

HISTORIA I

Tramador Urdimbre, salió temprano a cazar con su perro. A las siete de la mañana hacia casi treinta grados de calor. Igual se dispuso a traer alguna perdiz. Llevaba su vieja escopeta de dos caños, con cartuchos del doce, y su fiel amigo de cuatro patas “Zor”.
Era un hermoso bretón español, tricolor, que técnicamente se lo denominaba ruano, porque era marrón, negro y blanco. Era bajo de alzada, pelo corto y cola recortada. Su nombre lo tomó de las aves rapaces por lo astuto y silencioso.
Barría el campo de una manera maravillosa, siempre de izquierda a derecha, y con su nariz a ras del suelo. Normalmente marcaba las presas, quedando estático como si fuera una estatua de piedra. Aquel día marcaba distinto, corría de un lado a otro y levantaba, todo lo que encontraba y volara. Desde urracas, perdices, coloradas y hasta gallinas.
Tramador extrañado con el comportamiento del can, lo llamó para ver que le sucedía. Pensó ¿tendrá algún dolor?, ¿ se habrá clavado algo en las almohadillas de las patas?. Llegó el bretón y lo revisó, no encontró nada raro, por lo cual lo mandó nuevamente a trabajar.
Nuevamente desapareció en el campo, pero pasó un rato sin hacerse ver. Cuando su dueño lo llama, apareció corriendo, escupió una pequeña paloma que tenía en la boca, orinó el arma de Tramador y le defecó en los zapatos. Se fue caminando, como para subirse a la camioneta. Pero volvió a correr.
Don Urdimbre le grita, pero te volviste gay, que tenéis miedo al campo. Zor, más rápido cada vez se lanzó a la laguna cercana. Allí nadó sigilosamente, hasta que encontró un pato y lo hizo volar.
Fue cuando Tramador se dió cuenta que, su perro, había cambiado de tarea por el calor ambiente, se dedicaría a cazar aves acuáticas.

HISTORIA II

Todos conocen a los perros galgos. Altos, delgados, de patas muy largas y pelo corto. En el campo los paisanos lo utilizan para cazar liebres.
A Don Duodenario Acevedo le regalaron un lebrel afgano. Era hermoso, totalmente blanco, de pelo largo, lo cual lo diferenciaba totalmente de sus congéneres de pelo corto. Le puso por nombre Kabul, como la capital de Afganistan.
No le informaron que eran muy temperamentales, y que en su lugar de origen cuidaban rebaños de ovejas, protejiéndolas de los leopardos.

Su comportamiento era genético. Su pelaje blanco para mimetizarse con las ovejas y con articulaciones, dispuestas para la carrera, era la adaptación de su especie al terreno que habitaban y el trabajo que realizaban.
Cuando se la comenzó a adiestrar con los corderos, tenía seis meses. Todavía lucía un lanugo cerca del hocico, que semejaban unos bigotes muy raros, pero muy peculiares.
Ya su temperamento, se hacía conocer. No dejaba que nadie se le acercara, persona, desconocidos, aún los propios cánidos de otras razas. Con las ovejas era un cordero más, tan blanco y peludo como ellas, que sé mimetizaba con la majada.
Una mañana Duodenario le dijo a Kabul , acércame las ovejas. Salió como disparado por un cohete y atrás de él los otros cinco perros de la casa. El más pequeño
Que había llegado dos días antes, de color oscuro, era un mestizo, llamado Pepe.
Como demoraba más de lo habitual, el paisano salió al patio. En ese momento llegaba el afgano con Pepe arrastrándolo por la cola, medio muerto. Don Acevedo se puso a reanimarlo, mientras apartaba a Kabul que le gruñía.
Poco días después el perro había mejorado y volvió a salir. El lebrel advertido por su dueño, lo miró extrañado. Lo había engañado su genética agresiva y pensó que era uno de los predadores de los corderos. Como su ADN lo indicaba, poco tiempo después era el líder de la manada de seis perros.

HISTORIA III

Archibaldo, era un mestizo marrón verdoso atigrado de patas muy largas y orejas caídas. Más parecía una hiena que un perro. Vagaba por el campo y corría cuanta alimaña encontraba. Seguía a cuises, mapaches y zarigüeyas que eran su obsesión.
Con sus patas largas especialmente de adelante, conformaba un cánido muy raro pero muy rápido en la carrera corta. Además era ladino, escamoteaba toda comida que encontraba. Podía ingerir hasta un pollo entero que había robado de la parrilla a cualquier hora del día.
Una noche se llevó un queso completo de la despensa, que había quedado medio abierta. Se constipó de tal manera, que se lo veía arrastrando su cola contra el pasto por el dolor del esfínter, para poder defecar.
Un mediodía de aquellos, Eloisa la mucama de don Desiderio Cardoso, había puesto a cocer unos bifes sobre la plancha. Cuando estaban casi listos, el ruido que transmitían alertó al perro. La empleada había salido a colgar ropa a la soga, que estaba lavando.
Sigiloso como gato, Archibaldo, a media mandíbula, sacó dos churrascos de la bífera, para no quemarse y los llevó a que se enfriaran al piso del baño. Volvió a la cocina y parado en sus patas traseras, campaneaba a la doméstica por la ventana. Ella lo observó, pero jamás pensó que se animaría a acercarse al calor de la asadera.
Cuando la vio regresar, se introdujo en el baño a comer las chuletas.
El grito de Eloisa, al ver la plancha de la carne, hizo que Don Desiderio que regresaba del campo, acelerara su llegada, al galope.
Al abrir la puerta mosquitero, el perro salió del baño, como si se hubiera lavado los dientes luego del almuerzo. La mucama gritaba que la carne había desaparecido. El can como desentendido, movía la cola y quería jugar con su dueño.
Habrá puesto menos carne Eloisa, dijo el paisano y no se dió cuenta. Llenó la plancha nuevamente y se dispuso a atender al patrón, totalmente desconcertada.
Archibaldo se fue mas silencioso de lo que había llegado.

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18 Noviembre 2006

EL GUITARRISTA (Epoca azul-PICASSO)

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17 Noviembre 2006

EL GUITARRISTA CIEGO

Mientras contemplo una reproducción de un famoso cuadro de Picasso, aquel que los entendidos llaman de “su época azul”, a mi entender admirable y fastuoso y denominado, “El Guitarrista ciego”, me abstraigo totalmente de la realidad.
Es en ese momento que mi mente me transporta a la ciudad de Granada, en el sur de España, donde una mayólica recuerda al no vidente, menesteroso, que pedía limosna en el pórtico y rezaba: “Dame limosna mujer, que no hay en la vida nada como ser ciego en Granada”.
Traigo a relación la imagen del cuadro con ambos no videntes y los fusiono en una sola persona. Seguramente fueron almas distintas, representadas en la misma dimensión y pareciendo compartir males, vicisitudes y miserias.
Me pregunto entonces sí para aquellos, la falta de visión sería su principal impedimento. Dejando trasuntar lo que muestra Picasso en la tela, ropas roídas y aparentemente sucias, una indescriptible pobreza y desnutrición, casi inadmisibles. Lo que más me llama la atención es su inmensa tristeza reflejada.
Entonces, pienso en la decadencia en que probablemente se hallaban aquellos menesterosos expulsados de sus respectivos senos familiares y por ende casi de la sociedad, por no poder mantenerse y mantenerlos.
El pintor ilumina su imagen en la indigencia esperando solamente la limosna y tomando su guitarra como sostén de su desgracia. La música, o el lamento salido de ese instrumento, es él último bien conque la vida premia su miseria.
Mis cabildeos van mas allá, pensando que esos ciegos acostumbrados al frío y al calor, ponen su exquisito sentido del oído por encima de los acordes de la guitarra, para escuchar el retintín chasqueante de las monedas al caer en el plato vacío. Unas y otros, sumadas quizás, le permitirán comer algo sólido.
Luego dormirá en algún zaguán sucio y helado hasta que, un día, ese frío cubra su música o su vida.
Un manto blanco como una mortaja de nieve, o de pobre, para que la muerte le llegue sin darse cuenta anestesiado por las bajas temperaturas. Como un paso a la eternidad tan imperceptible, pero tan majestuoso como la luz. Se introduce en la penumbra como un eclipse de sol por el disco negro central de su instrumento…

Piso helado.Allí yace sentado.
Cae el azul sobre sus piernas delgadas,
frías y desnudas, sin nada de fe en su mirada.
Ropas roídas, azules y fuertes en hiladas.

Ambiente irreal de ensueño claro,
ojos cerrados sin vida sana.
Genio corto, lento y remiso,
con pelo entrecano y manos huesudas.

Cuerdas escasas a punto de estallar.
Guitarra coplera, sin partitura.
Engalanada en la pobreza
De unos pies descalzos.

Azules intensos con luces difusas,
celestes borrosos de apagados tonos.
Pobreza gigante lloran las musas.

Mauricio Moday

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MAURICIO MODAY, EL MISMO DE SIEMPRE

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Titulo del Libro de Cuentos: El Aura y otros Relatos Seudónimo: MauroLunes Nombre y apellido: Mauricio Carlos Moday Lugar y fecha de nacimiento: Capital Federal - 15-02-1945 Argentina Dirección electrónica: mmoday@netverk.com.ar Breve referencia de mis antecedentes: Soy médico jubilado. Mi especialidad fue la Terapia Intensiva. Fui jefe de la UTI del Hospital San Martín de La Plata durante 19 años hasta mi jubilación. Escribo desde mi juventud, pero por el tipo de trabajo, que tenía, abandoné transitoriamente. Durante la Jefatura solo junté datos para con la jubilación dedicarme a pleno. Soy alumno de la Profesora Mercedes González Pérez desde hace tiempo. Ella vive en Madrid y me comunico por Internet y por chat. Es la asesora de cursos a escritores noveles a distancia del País Literario. Me envían material didáctico y deberes que corregimos y además debo casi obligado, escribir diariamente. En la actualidad tengo un libro de POEMAS Y UNA NOVELA en Maqueta, y más de treinta cuentos, poemas y aforismos, ninguno publicado. ASEGURO NO TENER DERECHOS COMPROMETIDOS DE LAS OBRAS PRESENTADAS. Muchas Gracias. . PD Adjunto escáner de documentos.

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